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El Colegio Electoral ha pasado de moda.

written by wilfredo dominguez


Estamos en tiempos de elecciones y muuuuchoooo fraude, dice Trump; la pregunta obligada vuelve a ser, entonces,: ¿se ajusta el Colegio Electoral a los tiempos que corren?

Electoral College

James Madison pensaba que la elección del presidente por voto popular era la manera correcta de elegir al gobierno y el Presidente; pero temia que los estados más pequeños no estuviesen representados justamente. Este temor lo empujó a, finalmente, apoyar el Colegio Electoral. Era la época de los tres quintos y la supresión total y absoluta de los derechos de la mujer.

Tales aberraciones sociales fueron enmendadas posteriormente en la Constitución y el negro vale hoy, a pesar del virulento racismo de algunos sectores de la sociedad, como ser humano y la mujer tiene plenos derechos. Sin embargo, no solo eso ha cambiado. La Unión, también, ha cambiado y mucho.

Hoy, California, paridora de la internet y todas y cada una de las maravillas de neón que inundan nuestras vidas, incluyendo Hollywood, por supuesto, produce más que Francia con 9 millones de empleados menos. De hecho, California es la primera potencia nacional y quinta a nivel mundial (2018). La segunda potencia nacional y décima a nivel mundial, Texas, produce tanto como Brazil con 80 millones de asalariados menos que el gigante sudamericano.

En la actualidad, el poderío de estos dos estados se sustenta en los servicios financieros e inmobiliarios, renta y alquiler de bienes raíces, servicios técnicos, profesionales, científicos y gubernamentales, el comercio, los servicios de educación y salud, la manufactura y los más variados sectores de la industria en general.

En términos porcentuales, la agricultura como tal es, apenas, el 1.5% de la economía de California . Sin embargo, tan bajo impacto local es suficiente para convertir al estado en el primer productor agrícola de la nación; Texas es el segundo productor agrícola del país, a pesar de que, comparativamente, el impacto es, también, mínimo en la economía local.

Ni California ni Texas existían en 1787.

Durante la Guerra de Independencia(1775-1783), el Imperio Británico intentó ahogar la revolución económicamente bloqueando los puertos de embarque. Afortunadamente, un factor de índole económico y demográfico determinó la supervivencia de los rebeldes: el 90% de la población estaba concentrada en los campos lo que coadyuvó enormemente al éxito de la Revolución. Gracias a la demografía de la época, la Revolución Americana logró resistir el enorme empuje británico. Sin embargo, la economía de las colonias no era nada prometedora. Los costos de la guerra, no solo financieros sino sociales, se hicieron sentir con toda su fuerza y, lamentablemente, la escasez de recursos financieros dio lugar a la especulación y manipulación de las finanzas.

     Para cuando termina la guerra, en 1783, la nación americana estaba poco menos que desperdigada en mil pedazos y no existía, tan siquiera, el más rudimentario sistema financiero. En 1787, año en el que nace la Constitucion, muchas de las necesidades y, prácticamente, todos los lujos se obtenían a cambio de arroz y tabaco. Fue la agricultura la que, de hecho, mantuvo vivas las esperanzas de la naciente nación.

No es en la era actual de la internet sino en esta, hace más de doscientos años, la época en la que nace el Colegio Electoral.

Políticamente, los tiempos no eran menos turbulentos y la Convención Constitucional de 1787 se enfrentó al dilema de tener que implementar un sistema electoral que respondiera a los requerimientos de la naciente nación americana. Tras largas discusiones, no se llega a un acuerdo definitivo y el asunto paró en las manos del Committee of Eleven on Postponed Matters, cuerpo legislativo que, finalmente, diseñó lo que conocemos hoy como el Colegio Electoral.

Con el paso del tiempo, el Colegio Electoral se ha ido modificando, pero no necesariamente a la par de la sociedad. Evidencia de esto son las enormes distancias económicas que ha recorrido el mundo de 1787 a la fecha y el anquilosamiento crónico de leyes y regulaciones que jamás fueron pensadas para ser eternas y, muchos menos, para responder a necesidades desconocidas para los fundadores.

Política y socialmente, el Colegio Electoral parece haberse quedado atrapado en el tiempo.

Dejando a un lado evidentes consideraciones económicas, el Colegio Electoral no es, en lo absoluto, una institución sacrosanta como algunos pretenden hacernos creer; el Colegio Electoral, en esencia, apenas delineó aspectos básicos y muy simples de lo que debía ser un sistema electoral justo para la época. De hecho, uno de los objetivos más importante del Colegio Electoral que era y es, aun hoy, evitar la manipulación de los electores carece de valor real en la era de los drones.

La versión original del Colegio Electoral estipulaba que los electores se reunirían en sus estados correspondientes y no en una localidad común. El objetivo era evitar la manipulación y el poder de las influencias políticas. Objetivo noble y método probablemente infalible en una época cuando la supervivencia de las ciudades dependía de la cercanía a las vías fluviales, que, para los curiosos, no excedía las 25 millas y el correo andaba a caballo, pero perdidamente inutil en nuestros dias!

Los tiempos han cambiado y el Colegio Electoral no parece que se haya adaptado adecuadamente. No es un problema político como nos quieren hacer ver; es un problema de correspondencia con los tiempos que corren.

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