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Los cubanos de hoy no son los de ayer.

Reaction to the idiot.

De vuelta a las cavernas.

Del 2008 a la fecha, la comunidad cubana en el Sur de la Florida parece haber sido atrapada en un proceso de involución que deja mucho que desear. En apenas una década, hemos sido arrastrados por la decadencia social que corroe a ciertos sectores de la sociedad norteamericana. Nos hemos unido, voluntariamente, a la comparsa chauvinista y retrograda que recorre el país de una punta a la otra y hemos sacado a flote vicios y defectos que, sin dudas, estaban muy escondidos dentro de nosotros mismos.

El deprimente circo electoral del 2016 con sus vicios, aberraciones y exabruptos dignos de psicopatas cavernicolas y descerebrados reafirma mi absoluta convicción de que la sociedad norte-americana está en problemas. Sin embargo, que los cubanos nos hagamos complices y contribuyamos a exacerbar los males que corroen a la nación que nos abrió los brazos cuando más lo necesitabamos, me parece un absurdo deprimente. Peor aún, que escapemos de la arrogancía, la imposición de verdades ajenas, el odio visceral contra todo aquél que no piensa como nosotros, un nido de ratas donde impera la falta absoluta y total de respeto hacía el projimo, para venir a este país a aupar a un mentiroso irredimido que no siente el menor respeto por los nuestros, me parece, sencillamente, alienante... Pero sucede a diario... Porque nos hemos convertidos en seres tan arrogantes, petulantes y chauvinistas como aquellos a quienes decimos odiar.

Miami tiene hoy muy poco que envidiarle a la caverna infestada de ratas que dejamos atrás. Nos trajimos con nosotros, en secreto, debajo de la ropa interior, todos los vicios inherentes al mundo alienante que creemos odiar.

Hasta el día de hoy, no me he encontrado con alguien que me explique que sentimiento o mecanismo psico-social mueve a los nuestros a referirse al ex-Presidente de la nación que nos acoge como la rata musulmana o a su esposa como la mona. Tampoco, he logrado averiguar porque mienten abiertamente escudandose tras el mito de la libertad de expresión. Y, mucho menos, logro comprender como es posible que la única respuesta ante un cuestionamiento sea yo en mi muro pongo lo que yo quiera...ponga Ud en el suyo lo que Ud quiera. O, acusan a todo el mundo de comunista por no apoyar a Donald Trump. Me recuerda a los milicianos constantentemente.

Lo más parecido a una respuesta fue lo que me comentó recientemente un amigo que, por supuesto, no vive en Miami. Me dijo, en pocas palabras,...son los mismos que en Cuba chivateaban al vecino por comprar una libra de carne para alimentar a su hijo, organizaban los mitines de repudio y gritaban a voz en cuello que a Nixon lo parió una mona.